NISE LA TRAGEDIA DE INÉS DE CASTRO

Jueves, 29 Abril, 2021 - 19:00

 

 

SINOPSIS

Fuertes presiones políticas empujan al rey don Alonso de Portugal -el histórico rey don Affonso- a decretar la ejecución de Inés de Castro, casada secretamente con su hijo, el infante don Pedro. Tres cortesanos llevan a cabo el asesinato legal. Don Pedro, al conocer la noticia, acaba por perder temporalmente el juicio, para, una vez recuperado, hacer la guerra a su padre. Los asesinos huyen a Castilla. Muerto el rey don Alonso, don Pedro sube al trono de Portugal. Después de ser proclamado rey en Coimbra, desentierra el cadáver de Inés, se casa públicamente con ella y le ciñe la corona real. La extradición de los antiguos asesinos, entregados por el rey de Castilla a su homónimo portugués, hace que dos de los responsables directos de la muerte de Inés, sean ajusticiados ante los ojos del espectador.

 

NAVEGAR HACIA LO DESCONOCIDO: LA TRAGEDIA RENACENTISTA

Los mares del teatro prebarroco se nos muestran inabarcables una y otra vez, y es que haría falta una auténtica flota de Naos d´amores para poder abordar la totalidad de las apasionantes rutas que aún nos quedan por navegar. En este caso nos lanzamos a explorar un espacio insospechado, el de la tragedia renacentista, integrado por aquellos humanistas del siglo XVI (Bermúdez, Virués, Cueva, Argensola…), que pretendieron crear en nuestra lengua, un teatro basado sobre los principios y modelos del mundo antiguo. Apasionante reto, este de adentrarse en el ámbito de una dramaturgia eminentemente universitaria, de corte senequista, que lucha por hacer suya la severa sencillez de la tragedia antigua y su preceptiva aristotélica. Nuevas fórmulas métricas como el endecasílabo suelto, que pasará a caracterizar el género, combinado en estrofas sáfico-adónicas cuando se apuntala la aparición del coro, se nos antojan ya espacios de imprescindible estudio, en nuestra obsesión por entender, desde la práctica escénica, las formas que sustentan el pasado y presente de nuestro teatro clásico, entendido en toda su magnitud. Pero no sólo es el ejercicio formal lo que nos interesa de ellos, sino la gran preocupación temática sobre la que construyen sus tragedias: el problema del ejercicio del poder. El príncipe como encarnación del bien, justificado por la idea del vicarius Christi, constituye el modelo de conducta que se propone al pueblo, pero en este periodo surge otra vía, que se apoya en las ideas políticas de Maquiavelo, rompiendo con esta tradición ético-cristiana. Este nuevo modelo, saca a flote toda una serie de contradicciones que nos llevan a cuestionar la idea del soberano reverenciado, cuyas acciones están forzosamente marcadas por la justicia y la equidad, en oposición a la figura del tirano. Jerónimo Bermúdez, desde esta perspectiva, escribe un teatro ideológicamente alejado del que triunfaría poco después en manos de Lope de Vega, y nos ofrece la suculenta posibilidad de indagar en las conexiones políticas con nuestra contemporaneidad. A partir de sus dos únicas obras teatrales, Nise Lastimosa y Nise Laureada, construiremos una dramaturgia unitaria, que nos permitirá profundizar en esta visión del mal gobierno, a través de una de las historias más conocidas de la tradición hispanolusa, la leyenda de Inés de Castro. Entre la publicación de Trovas à Morte de Inês de Castro de García de Resende en el Cancioneiro Geral de 1516, hasta la reciente película Pedro e Inés estrenada en 2018, podemos encontrar incontables versiones de la misma historia, abordadas desde diferentes ángulos (desde Camoes en el Canto III de Os Lusíadas, a Vélez de Guevara en Reinar después de morir, pasando por Alejandro Casona con Corona de amor y muerte, o las 29 óperas basadas en 21 libretos diferentes). Una vez más, esa naturaleza trágica, la de una historia de inevitable y terrible desenlace que todos conocen, pero que se revive como nueva, sobre las tablas, una y otra vez. Y detrás de todo, la identificación de un público que no centra su atención en la intriga, sino en las diversas maneras de volver a transitar aquello que ya sienten como propio.

Ana Zamora