No es casualidad que Don Juan Tenorio sea una de las siete piezas teatrales más representadas a nivel mundial. Desde su estreno en 1844, la obra de José Zorrilla ha sabido conquistar al público con una mezcla irresistible de romanticismo, misterio y redención.
Don Juan Tenorio: tradición viva en los escenarios.
La vigencia de Don Juan Tenorio radica en la universalidad de sus temas: el amor como motor de transformación, el desafío a las normas sociales y el eterno dilema entre destino y libertad.
Estos elementos permiten que la figura del mítico burlador trascienda fronteras y generaciones, manteniendo intacta su capacidad de emocionar y provocar reflexión.
En pleno siglo XXI, la obra de José Zorrilla sigue latiendo con intensidad, recordándonos que el teatro es espejo de la condición humana. Este año, La Tijera Teatro presenta tres funciones de esta joya inmortal, combinando respeto a la tradición con sutiles innovaciones.
Cada representación se convierte así en un ritual vibrante, capaz de renovar la expectación y ofrecer al público una experiencia única.
Inda Álvarez Campano
HABLANDO DE DON JUAN TENORIO
Se pudieron decir muchas cosas de esta función el día que fue estrenada, allá por 1844. Pero quizás, entonces, no se llegó a pensar que iba a ser la obra de teatro más representada en España. Ni que ningún actor iba a negarse a hacer de “Don Juan”. Ni que llegaría a tener sus defensores y sus detractores. Entre estos últimos, al propio autor, que llegó a decir de ella que “Mi “Don Juan” es el mayor disparate que he escrito. No hay drama donde yo haya acumulado más locuras e inverosimilitudes” Tampoco se les pasó por la cabeza que, tras miles de representaciones, Zorrilla no iba a llevarse ni un duro por derechos de autor.
“Don Juan Tenorio”, más que una función es una tradición que viene repitiéndose todos los años el “Día de todos los Santos”, donde una veintena de variopintos personajes se mueven por un libreto en verso, brujuleando entre luces y sombras, con espíritus y espectros que le dan a la trama un sombrío halo de tragedia.
Una función difícil de ser catalogada ya que va del libertinaje a la chulería, del amor al engaño, del arrepentimiento a la redención, del desafío al secuestro de una doncella, del ninguneo a la mujer al abuso de poder.
En esas representaciones, Zamora no solo no se encuentra ausente, sino que llega a ser una referencia. No en vano el grupo de teatro “La Tijera” lleva casi veinte años trayéndonos a “Don Juan”. Lo puede hacer, porque se trata de una compañía que no tiene entre sus aspiraciones el ánimo de lucro, sino su amor al teatro.
Agustín Ferrero Ramos
